El calzado de protección es uno de los equipos de protección individual (EPI) más reglamentados y, al mismo tiempo, uno de los que peor se eligen en la empresa.

La razón es que la norma europea define varias categorías que se identifican con letras y números muy parecidos —O1, S1P, S3, S5— pero que corresponden a niveles de protección radicalmente distintos.

Confundirlas puede dejar a un operario con un calzado por debajo de los riesgos reales de su puesto.

En esta guía técnica explicamos qué define cada categoría, en qué entornos encaja, cómo leer correctamente la etiqueta y, sobre todo, cómo cruzar la categoría con el puesto de trabajo para no quedarte ni corto ni largo.

Al final encontrarás también una sección de preguntas frecuentes con las dudas más habituales en departamentos de PRL y compras.

Tabla de contenidos

La clasificación europea del calzado de protección

El sistema europeo de clasificación del calzado de trabajo se sostiene sobre dos normas hermanas: EN ISO 20345 para calzado de seguridad y EN ISO 20347 para calzado ocupacional. Entender la frontera entre ambas es el primer paso para acertar en la compra y evitar adquirir un calzado que no cubre los riesgos del puesto.

Diferencia entre calzado de seguridad (S) y calzado ocupacional (O)

El calzado de seguridad se rige por la EN ISO 20345, y su característica diferencial es la puntera de protección con resistencia al impacto de 200 julios y a la compresión de 15 kN. A partir de ese requisito mínimo, las categorías van añadiendo prestaciones: S1, S1P, S2, S3, S4, S5.

El calzado ocupacional se rige por la EN ISO 20347 y no incorpora puntera. Sus categorías son O1, O1P, O2 y O3, e incluyen prestaciones adicionales de confort, antideslizamiento o aislamiento, pero no protegen frente a la caída de objetos.

La regla práctica es sencilla: si en el puesto hay riesgo de caída de carga, herramienta o material, hace falta calzado de seguridad. Si el riesgo es de resbalón, fatiga, suelos húmedos o estática, pero no de impacto, un buen calzado ocupacional puede ser la elección correcta y mucho más cómoda.

Los tres componentes que marcan la categoría: puntera, plantilla antiperforación y suela

La diferencia entre un S1, un S1P, un S3 o un S5 se reduce, en realidad, a qué lleva o no lleva el zapato en sus tres elementos críticos.

La puntera puede ser metálica (acero) o no metálica (aluminio, fibra de vidrio o composite). Todas cumplen el ensayo de 200 J, pero las no metálicas son más ligeras, no conducen el frío y no activan los arcos detectores de metal en aeropuertos o controles de acceso.

La plantilla antiperforación distingue las categorías P y PL. Las P clásicas eran de acero. La nueva norma de 2022 introduce PL (textil, sin metal) y PS (resistencia más alta sobre clavos finos). La ventaja de la plantilla textil es que cubre el 100 % de la suela —el acero solo cubría la parte plana— y no transmite frío ni calor.

La suela determina la respuesta del calzado frente a hidrocarburos, abrasión y resbalones. Las suelas más habituales son poliuretano (PU), bidensidad PU/PU, nitrilo y PVC inyectado. El PU es ligero y amortigua bien, el nitrilo soporta temperaturas más altas y el PVC inyectado es estanco y resistente a productos químicos.

Otros códigos que aparecen en la etiqueta: CI, HI, FO, A, E, SRC, ESD

Junto a la categoría principal, en la lengüeta y en la etiqueta del calzado aparecen códigos adicionales que indican prestaciones específicas. Conocerlos permite afinar la compra al entorno real.

CI indica aislamiento frente al frío; HI, frente al calor; FO, resistencia de la suela a los hidrocarburos; A, calzado antiestático; E, absorción de energía en el talón; WR, calzado completo resistente al agua; M, protección del metatarso.

Los códigos SRA, SRB y SRC describen el comportamiento antideslizante: SRA sobre baldosa cerámica con detergente, SRB sobre acero con glicerina, y SRC cumple las dos pruebas. La nueva norma 20345:2022 ha sustituido esta nomenclatura por SR como base obligatoria y SR+ para nivel reforzado.

ESD (Electrostatic Discharge) garantiza una disipación de cargas estáticas más controlada que la simple condición antiestática y es habitualmente obligatoria en electrónica, salas blancas, automoción y manipulación de explosivos.

Cómo cruzar categoría y entorno de trabajo

Una vez claros los códigos, lo importante es elegir la categoría que cubre los riesgos del puesto sin pasarse. Un calzado sobredimensionado pesa más, transpira peor y, en la práctica, los operarios terminan no usándolo.

Repasamos los tres escenarios profesionales más habituales y la categoría que mejor encaja en cada uno.

Hostelería, sanitario y logística interior: calzado ocupacional O1

En entornos sin riesgo de impacto —cocinas, restaurantes, residencias, hospitales, oficinas técnicas, comercio, hostelería o logística ligera de interior— el calzado ocupacional O1 es la elección estándar.

El Forli FRESNO O1+CI+SRC es un ejemplo claro de esta familia: fabricado en microfibra acabado smooth microperforada con cierre de velcro, suela de poliuretano monodensidad antiestática y plantilla PFM Insole Technology antiestática y antibacteriana.

Sus prestaciones diferenciales son absorción de energía en el talón (E), aislamiento térmico contra el frío (CI) y antideslizamiento SRC sobre baldosa cerámica con detergente y acero con glicerina, los dos suelos críticos en cocinas, lavanderías y salas de hospital.

calzado fresno

El cierre de velcro y la microfibra microperforada lo hacen muy adecuado para personal sanitario y de cocina, donde la rapidez de puesta y la transpiración son criterios de elección tan importantes como la protección.

zapato forli housand

Industria ligera, almacén y montaje seco: S1P

En almacenes, montaje, mecanizado, industria del metal en seco, talleres mecánicos y logística con riesgo de caída de objetos, el S1P es la categoría de referencia: añade puntera 200 J y plantilla antiperforación a un calzado pensado para uso intensivo en seco.

El Forli HOUSTONAZ S1PL HI CI FO SR representa la versión moderna de esta categoría. La designación PL indica plantilla antiperforación textil de más de 1.100 N de resistencia, certificada bajo EN ISO 22568-4:2020. La puntera es de fibra de vidrio (EN ISO 22568-2:2020), un 30 % más ligera que el acero y sin conductividad térmica.

El corte combina tejido transpirable con refuerzos frontal y de talón en TPU, la entresuela utiliza EVA con alta amortiguación y aislamiento térmico, y la suela exterior es de nitrilo con diseño biomecánico antideslizante.

Sus códigos adicionales —HI (aislamiento al calor), CI (frío), FO (resistencia a hidrocarburos) y SR (antideslizante)— lo hacen apto para naves industriales con cambios de temperatura, presencia de aceites y suelos resbaladizos.

Construcción, obra civil y exterior: S3

Para trabajos al aire libre, obra civil, edificación y rehabilitación, el S3 es el estándar profesional. Suma a la protección del S1P un corte impermeable (cuero o microfibra hidrófugos) y una suela con relieves más profundos diseñada para barro y superficies irregulares.

El U-Power CARBON RL20013 (S3 CI SRC ESD) es un ejemplo de S3 de gama alta: corte en cuero nubuck hidrófugo, puntera de aluminio Airtoe con membrana transpirable y plantilla antiperforación textil Save & Flex PLUS «no metal» que cubre toda la huella.

zapato upower carbon

La intersuela combina espuma PU expandida con Infinergy® de BASF, el material que se usa en calzado deportivo para devolver energía al pisar, y la suela exterior es bidensidad PU/PU antideslizante, anti-abrasión y resistente al aceite.

Sus prestaciones CI (aislamiento al frío), SRC (antideslizante completo) y, sobre todo, ESD (disipación electrostática controlada), lo posicionan también para industria automovilística, montaje eléctrico y entornos donde la simple condición antiestática no es suficiente.

Criterios de compra y modelos del catálogo

Cuando el entorno deja de ser industrial controlado y entra el barro, el agua, los purines o los líquidos químicos, ni un S1P ni un S3 son suficientes. Hay que dar el salto a las categorías S4 o S5, en las que el cuerpo del calzado deja de ser de cuero o tejido y pasa a ser polímero estanco.

Entornos con barro, agua o líquidos químicos: bota S5

botas delta plus

La categoría S5 corresponde a botas de PVC o caucho inyectado, completamente estancas, con puntera 200 J y plantilla antiperforación. Es la opción obligada en agricultura, ganadería, jardinería profesional, obra pública con agua, alimentación con limpieza intensiva o trabajos en industria química.

El Delta Plus COPPER S5 FO A E (Verde-Negro), certificado bajo EN ISO 20345:2022, ilustra bien la categoría: bota inyectada en PVC con caña texturizada de 39 cm y perímetro de pantorrilla de 48 cm en talla 42, suela de PVC inyectada con buen agarre y forro de poliéster.

Incorpora puntera y plantilla antiperforación de acero inoxidable —imprescindibles en entornos donde el material orgánico (estiércol, ensilados) o el suelo salino oxidarían un acero al carbono— y prestaciones FO (hidrocarburos), A (antiestático) y E (absorción de energía en talón).

El peso de 1.112 g por bota en talla 42 es notable, pero asumible para una bota S5 con puntera y antiperforación metálicas. Para jornadas muy largas conviene combinarla con plantilla anatómica adicional que mejore la amortiguación interior.

Modelos del catálogo de Ibersa y a qué profesional cubren

Resumiendo lo anterior, en el catálogo de Ibersa contamos con un amplio catálogo de referencias que cubren prácticamente todo el espectro de necesidades entre calzado ocupacional y calzado de seguridad.

Antes de comprar conviene revisar también criterios complementarios: peso del zapato (clave en jornadas de pie), horma (Mondopoint 11 es la más extendida en Europa) y vida útil declarada por el fabricante, habitualmente entre 3 y 6 años desde la fecha de fabricación si se almacena en condiciones normales.

Preguntas frecuentes sobre calzado de seguridad y ocupacional

El S1 incorpora puntera de 200 J, talón cerrado, propiedades antiestáticas, absorción de energía en talón y resistencia a hidrocarburos. El S1P añade plantilla antiperforación. El S3 añade además resistencia del corte a la penetración y absorción de agua (WRU), suela con relieves y, en muchos modelos, antideslizamiento SRC. En resumen: S1 protege en seco con impacto, S1P añade clavos en el suelo y S3 añade también humedad y exterior.

El acero sigue siendo la opción más resistente al impacto repetido y al desgaste extremo, pero pesa más y conduce frío. El aluminio (tipo Airtoe) ofrece la misma protección 200 J con un 30 % menos de peso y se utiliza en S1P y S3 modernos. El composite o fibra de vidrio es la opción más ligera, no conduce ni frío ni calor y no activa arcos detectores, lo que la hace ideal para aeropuertos, eléctricos y entornos con detectores de metal.

ESD (Electrostatic Discharge) certifica que el calzado disipa cargas estáticas dentro de un rango muy estrecho (entre 100 kΩ y 35 MΩ), más controlado que la simple condición antiestática (A). Es habitualmente obligatorio en producción y montaje electrónico, salas blancas, automoción, manipulación de explosivos y zonas ATEX donde una chispa electrostática podría dañar componentes o provocar deflagración.

CI indica aislamiento térmico contra el frío (mantenimiento de temperatura por debajo del calzado en exposiciones cortas). HI es el equivalente para el calor. FO certifica que la suela resiste hidrocarburos (combustibles, aceites, disolventes) sin descomponerse. A indica calzado antiestático, con resistencia eléctrica entre 100 kΩ y 1.000 MΩ, suficiente para evitar acumulación de cargas pero menos exigente que el ESD.

La vida útil declarada por los fabricantes oscila entre 3 años (modelos con suela PU de doble densidad) y 6 años (modelos con suelas más resistentes) desde la fecha de fabricación, siempre que el calzado se almacene en condiciones normales de temperatura y humedad.

Una vez puesto en uso, depende de la intensidad del trabajo: lo habitual en construcción y obra es renovarlos cada 6-12 meses. Si la suela presenta grietas, la puntera se deforma o la plantilla antiperforación queda expuesta, hay que retirar el calzado inmediatamente.

Bajo la norma anterior, SRA certificaba el antideslizamiento sobre baldosa cerámica con detergente, SRB sobre acero con glicerina y SRC cumplía las dos pruebas. La actualización 20345:2022 ha simplificado el sistema: ahora todo calzado de seguridad debe cumplir un nivel de antideslizamiento base (SR), y existe un nivel superior (SR+) que mantiene exigencias equivalentes al antiguo SRC. En la práctica, en el mercado conviven todavía referencias certificadas bajo ambas versiones.

En Ibersa distribuimos las gamas completas de Delta Plus, U-Power, Forli y otras marcas líderes en EPI, con stock disponible de tallas 35 a 48 y asesoramiento técnico para empresas que necesiten estandarizar el calzado de toda su plantilla. Si tienes dudas sobre qué categoría encaja en cada puesto, nuestro equipo te ayuda a montar la matriz de EPI por riesgo.

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